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Lecciones de la campaña presidencial de Estados Unidos de 2020


La pandemia por COVID-19 ha marcado al 2020. Evitar contagios ha implicado cambios sociales. A pesar de ello, las actividades siguen. Una de ellas son las campañas y la elección presidencial en Estados Unidos. Son una de las elecciones que implicó la movilización de tantas personas para salir a votar, así como realizar campañas electorales en medio de una contingencia sanitaria. ¿Qué lecciones podemos aprender?


Mayor participación electoral a la prevista


A pesar de la pandemia, la participación electoral fue superior a la prevista. Para evitar aglomeraciones, días antes las personas pudieron emitir sus votos por correo postal. El martes 3 de noviembre, por la mañana, se tenía una participación superior a 100 millones de estadounidenses. Incluso, en 6 estados se superó la participación de 2016: Texas, Hawaii, Nevada, Washington, Arizona y Montana.


En Estados Unidos, garantizar el voto de los ciudadanos implicó medidas extraordinarias, como el voto por correo. Pero también aumentó la complejidad para realizar el conteo de votos de forma inmediata. Algunos estados anunciaron que demorarán más tiempo para realizar el recuento. Por ejemplo, el gobernador de Pennsylvania anunció que hoy no se conocerán los resultados.


Conflictos poselectorales


La demora en el conteo de votos ha aumentado los conflictos poselectorales. La incertidumbre por desconocer quién ganó ha generado que los dos candidatos declaren mensajes que polarizan a la sociedad. Donald Trump acusó que quieren robarle la presidencia. Denunció un posible fraude electoral en el conteo de los votos por correo. Mientras que Joe Biden pide paciencia para conocer los resultados en unas elecciones tan cerradas.


Entre la ciudadanía, la incertidumbre ha motivado protestas en diferentes ciudades: Washington, Seattle, Portland y Mineápolis. Incluso, el día de la elección ciudades como Nueva York se prepararon para posibles protestas.


La adaptación de los comicios electorales a la pandemia es deseable para no aumentar los contagios. Pero las soluciones pueden incentivar la tensión y la polarización entre candidatos y ciudadanos.


Los eventos de campaña y el riesgo a contagiarse


En las campañas, un acto muy representativo son los mítines o eventos masivos. Con el posible contagio de COVID-19, se ha sugerido que los eventos sean al aire libre y con aforo limitado. A pesar de estas medidas, el riesgo sigue latente.


Por ejemplo, tras los eventos de campaña de Trump la tasa de infección de algunos condados aumentó. Con el evento del 18 de septiembre en Bemidji, Minnesota, la tasa de infección aumentó 385%.


Durante la campaña, Trump tuvo la oportunidad de mostrarse más cercano a los millones de estadounidenses afectados por el coronavirus: él dio positivo a la prueba del COVID-19. Sin embargo, no fue así y prefirió mostrar fortaleza al recuperarse y retomar actividades unos días después.


El manejo de la pandemia


La contingencia sanitaria por COVID-19 no sólo implicó cambios en la organización de las elecciones. También fue un tema en la agenda de los candidatos y se esperaba que fuera un determinante del voto.

Biden concentró sus últimos mensajes para denunciar los problemas de la administración de Trump, ejemplificándola con la mala gestión de la emergencia sanitaria. Mientras, Trump demeritó el trabajo de los medios de comunicaciones. Les reclamó centrarse sólo en noticias sobre la COVID-19.


Entre algunos analistas electorales, se esperaba que la gestión de la crisis sanitaria fuera un factor crucial que definiera al voto. A pesar de los resultados en la gestión de la pandemia, Trump ha logrado obtener una cantidad considerable de votos.


Esto sugiere que el comportamiento electoral bajo la pandemia es más complejo. No basta con denunciar una mala gestión de la crisis sanitaria. Hay otros factores que los ciudadanos toman en cuenta para elegir a un candidato y no a otro.


Posicionamiento ante electores clave


Si el COVID-19 no ha sido el factor determinante del voto, ¿qué otros estuvieron presentes? A pesar de ser una campaña distinta, el posicionamiento ante los electores clave fue crucial. En Estados Unidos, algunos estados son más importantes por la cantidad de puntos que aportan y por ser estados que cambian de preferencias partidistas.


Por ejemplo, a pesar de que Florida es un estado con una importante presencia de la comunidad latina (sobre todo de cubanos y venezolanos), Trump ha logrado posicionarse y ganarlo por segunda ocasión. El mensaje clave se centró en la supuesta amenaza que Biden representa, ya que instauraría un régimen socialista, similar al del que huyen algunos electores latinos.


Las elecciones presidenciales de Estados Unidos nos enseñan que la pandemia por COVID-19 cambió la forma de gestionar los procesos electorales. Evidenció que también los conflictos están más latentes por la incertidumbre. Pero además hay operaciones estratégicas que se mantienen, como el posicionamiento diversificado.


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